INVITACIÓN ABIERTA

A DETENER A TIEMPO EL AVANCE DE LA DERECHA

 

En la Oposición tenemos sin duda lecturas distintas de nuestro pasado político reciente, diagnósticos algo diferentes del presente y enfoques con coincidencias y diferencias del futuro que anhelamos, pero debemos coincidir en la necesidad de impedir que se consolide en nuestro país el avance cultural, social y político de la derecha, con sus consecuencias para Chile en términos del fortalecimiento del imperio del mercado y debilitamiento de la responsabilidad y capacidad del Estado, en materia de concentración económica y desigualdad, en cuanto al avance del paternalismo y la beneficencia en desmedro de derechos sociales y económicos, en el predominio tecnocrático sobre la participación ciudadana, en el estancamiento y retroceso del proceso de crecientes libertades y derechos individuales y sociales. Ello, en un contexto internacional que refuerza cada vez más ese camino. Por eso debemos reaccionar a tiempo, antes que sea demasiado tarde.

Por cierto el desafío de hoy para los distintos actores políticos de oposición es crecer, redefiniendo y afirmando sus respectivas identidades, es actualizar sus propuestas programáticas propias en diálogo con la gente y, en definitiva, competir democráticamente por el liderazgo opositor buscando representar franjas crecientes de ciudadanía.

Aunque tenemos muchos espacios actuales y potenciales de encuentro, el Frente Amplio y los partidos políticos que participaron en los gobiernos de la Concertación y de la Nueva Mayoría representamos alternativas de futuro diferentes que competirán democráticamente por la adhesión popular en la próxima elección presidencial. De eso no hay duda.

Hay, sin embargo, una diferencia crucial entre la próxima elección presidencial de noviembre 2021 y la elección de alcaldes de octubre 2020, cual es que la primera permite que la mayoría social y política se exprese en una Segunda Vuelta, mientras que los alcaldes pueden ser elegidos aun cuando representen una fracción minoritaria de la ciudadanía, cuando la mayoría está dispersa entre varias alternativas.

Desde que se separó la elección del alcalde de la de concejales, la primera se convirtió en un plebiscito no sólo de la gestión municipal sino en buena medida también del gobierno de turno. Los cuatro comicios que han tenido lugar en Chile con elección de alcaldes en papeleta separada (2004, 2008, 2012 y 2016) se han convertido así en el mejor predictor de la elección presidencial, que tiene lugar sólo 13 meses después.

El sector político que avanza en cuanto a población gobernada localmente y número de alcaldes, gana posteriormente la elección presidencial. Así ocurrió en 2004, el importante avance de la Concertación a nivel comunal le allanó el camino a Michelle Bachelet en 2005; lo mismo sucedió a la inversa en 2008 con el triunfo posterior de Sebastián Piñera, y los regresos triunfales de Bachelet y Piñera fueron precedidos de sendos triunfos de sus respectivos sectores en la elección de alcaldes.

Es evidente que la derecha, aunque continúe siendo minoritaria, podrá defender su buen resultado en alcaldes de 2016 e incluso mejorarlo si enfrenta a una oposición dispersa en más de una alternativa alcaldicia. Siempre es más complejo que la simple agregación de cifras, pero si repitiéramos los datos de la elección de diputados con candidaturas a Alcalde del Frente Amplio y de lo que fuera la Nueva Mayoría, la derecha tiene garantizado un resultado incluso mejor que en 2016. Y si la dispersión fuera similar a la de las tres listas parlamentarias de oposición, el resultado en alcaldes sería más catastrófico todavía.

Todo sería distinto si la elección de Alcalde exigiera mayoría absoluta, como ocurre en la otra elección uninominal, que es la presidencial. Lamentablemente ese camino está cerrado, pues establecerlo requiere quórum de ley orgánica constitucional y no contaremos con ningún voto oficialista para facilitar la tarea opositora.

También debemos descartar de plano el camino de la negociación electoral, aquella en la que las direcciones políticas de los distintos sectores construyen una especie de pacto por omisión, definiendo para cada una de las 345 comunas del país a qué sector y partido le corresponde presentar una candidatura a alcalde. Reemplazar a los ciudadanos en su decisión a través de arreglos cupulares dañaría severamente el potencial de respaldo ciudadano.

El mejor camino posible –y sólo depende de nosotros- es entregarle la decisión a la ciudadanía de cada comuna para que elija el sector político, partido y candidat@ de oposición que mejor la interprete. Constituyendo el 8 de abril de 2020 ante el Servel un Pacto de Primarias, señalando la lista de comunas donde se realizarían y sus candidaturas respectivas.

Lo que proponemos es Primarias Legales abiertas al padrón independiente en todas las comunas donde más de un partido opositor presente candidato o candidata. Ello nos permitirá adelantar la campaña municipal en 6 meses, movilizar a la oposición, discutir de cara a la gente los compromisos de gestión municipal y darle legitimidad ciudadana a todas las candidaturas. Esto vale tanto para las comunas donde enfrentamos a alcaldes oficialistas, como para aquellas gobernadas hoy por alcaldes (as) de oposición, reduciendo al mínimo el riesgo de dispersión opositora. El principio general es que todo liderazgo debe concursar por la representación de toda la oposición en la elección de alcalde.

Si tomamos ahora la decisión de conformar un pacto de Primarias para elegir por esa vía a todas las candidaturas a alcalde de la oposición, pondremos un plazo definido y un horizonte preciso para el despliegue de nuestros respectivos liderazgos comunales. Un pacto opositor amplio de primarias permitirá enfrentar a la derecha con una sola candidatura en cada comuna, aumentando significativamente nuestra opción de derrotarla.

La necesaria y legítima competencia por el liderazgo del campo opositor se anticipa algunos meses y se dirime el 7 de junio de 2020, fecha en la que todos los partidos e independientes suscriptores del pacto de primarias quedan inhabilitados para presentar candidatos y el ganador de ese día pasa a ser la candidata o candidato único de la oposición en su comuna.

El análisis y la propuesta vale también para la elección de gobernadores regionales, aunque atenuado por la existencia en este caso de una segunda vuelta si nadie consigue superar el 40% de los votos en la elección del 7 de junio.

La competencia por el liderazgo opositor y la identidad diferenciada de los distintos sectores y partidos, permanece completamente vigente y se expresará de hecho en la elección de concejales, donde cada sector político resolverá soberanamente cuántas y cuáles listas de candidatos y candidatas inscriben ante el Servel el 27 de julio.

Tenemos muy pocas posibilidades de ganar el gobierno local en comunas gobernadas hoy por la derecha si competimos separados, ése es un hecho. Incluso correríamos riesgo de perder a manos de la derecha unida algunas de las comunas gobernadas por alcaldes de la oposición hoy día. Si, en cambio, hacemos primarias abiertas en todas las comunas y enfrentamos la elección de alcalde con una sola candidatura de toda la oposición, aseguramos la elección en la gran mayoría de las 157 comunas que gobiernan hoy alcaldes de oposición y podemos aspirar a conquistar algunas de las 148 comunas gobernadas hoy por la derecha, particularmente grandes comunas urbanas que harían perder a la derecha el privilegio que ostenta hoy de gobernar localmente a más de la mitad de la población.

Lo que proponemos, en suma, es competir democráticamente y de cara a la gente con nuestros respectivos liderazgos y propuestas para que sea ella misma el 7 de junio de 2020, en un Pacto de Convergencia Opositora sin exclusiones para la elección de alcaldes, la que dirima en Primarias cuál es la alternativa opositora que mejor la identifica y representa en cada comuna de Chile.

Este camino, por supuesto, no garantiza el triunfo en las Municipales del 25 de octubre de 2020, pero nos abre una opción, que dependerá por cierto de nuestras capacidades respectivas de sintonizar con las demandas y sueños de la gente. Pero si nos resignamos a la dispersión de votos opositores en dos o más candidaturas a alcalde, o intentamos una negociación cupular de última hora, el fracaso estrepitoso frente a la derecha está completamente garantizado y, con ello, reducidas drásticamente las opciones mutuas de derrotarla luego en la contienda presidencial.

 

 

Pepe Auth